miércoles, 22 de marzo de 2017

Mirar

No es simplemente la simpatía lo que vuelve a una persona única, es aquel conjunto de cosas (valores, acciones y momentos) lo que hace que todos los seres sean únicos...

Sin embargo crecemos con la idea de que todos los seres somos diferentes por nuestras costumbres e ideas, yo creería que todos somos diferentes en sentido que cada cual tiene la mezcla de lo único en cada tarea que ejerce y lo diferente en cuanto a patrones que ocurren desde afuera...

Claro está, el ser humano se mueve en grupo por miedo a la soledad, a quedar fuera del sistema, pero el mismo que tiene miedo rechaza al igual que puede tener la misma inquietud que el, el sistema está hecho para igualar y olvidar, dividir y multiplicarse...

Razones para aislar parece que hay miles, quizás en su gran mayoría injustas, pero que sería de la vida sin las injusticias, el mundo separa por modas, gustos o acciones, crecemos adecuados a igualdades, separándonos de lo distinto, no dando oportunidad de conocer, valorar, comprender y cambiar...

Ejercemos violencia por el hecho de imitar una reacción de los demás, buscamos sobrevivir y resistir en un constante en un mundo donde todo lo vale, donde ya no hay límites y si nos llevamos a alguien puesto en el camino, convirtiéndonos en piedra, lo hacemos, no importa es totalmente natural...

Si tan solo pensáramos un minuto, observamos al que está al lado, la inclinación natural es juzgar su modo de vestir, peinar y presentarse ante el mundo, solo lo exterior, al observar algo distinto comienzan las críticas... Simplemente un mundo de apariencias...

Parar la rutina y preguntarnos: ¿nos damos la oportunidad de conocer?, ¿nos damos la oportunidad de cambiar?, ¿tenemos miedo a quedarnos solos? Es quizás la única manera de cambiar...

lunes, 6 de marzo de 2017

Entonces...

Construirnos, reconstruirnos, armarnos como si fuésemos un rompecabezas compuesto por muchas piezas donde cada una depende de uno mismo, la cabeza con todo su conocimiento y aplitud de razonamiento nos ayuda a pensar, armar nuestro propio esquema mental optar y elegir. En los ojos, en la pureza de los mismos encontramos la forma de ver el mundo, saber que podemos percibir fuego, tierra, mar, calles, personas pero ¿acaso somos capaces de ver lo más profundo del otro? No todo lo que nos rodea es creado, hay algunos casos donde basta solamente con prestar atención; de la vista se desprenden las lágrimas, las pupilas que cambian frente a cada situación, en ella se encuentra lo más profundo del ser.
De la boca podemos descubrir tantas cosas de ella se desprenden todas las palabras que expresamos desde adentro hacia afuera de nuestro ser, vemos la sonrisa que presenta la parte más pura del ser, se marca la felicidad y la tristeza.
Sin embargo, quizás la mayor satisfacción se encuentra en el corazón, allí es donde está presente todo lo que el ser es, podría representarse como un candado, solo la gente que obtiene nuestra total confianza tiene la llave, por esta parte se mueve cada situación, sentimiento, percepción o idea, somos nosotros quien debemos cuidarlo, acompañarlo pero por sobre todas las cosas protegerlo.
Los pies nos ayudan al movimiento, nos llevan por los caminos de la vida, nos mantienen en pie, pero por sobre todo se guían ante nuestros impulsos y cambios.
Cada ser tiene el control de cada parte de su cuerpo, solo este puede hacer que todo caiga, levante o se mueva. Solo cada uno tiene las llaves de como moverse o que variedades de la vida tocar.
Creemos que creer es simplemente pensar en algo mejor, pero nunca llegamos a admitir que creyendo en que algo va a cambiar vamos pasando segundos, minutos, horas, días, meses y hasta años... Porque el tiempo es abstracto, pasa, se corrompe, se olvida... Se oxida como metal mientras la vida pasa... Nunca llegamos a percibirlo en su totalidad no porque lo desgastemos sino porque tenemos tantas oportunidades como personas o situaciones, tantos caminos por tomar como ciudades en el mundo, tantas posibilidades y tan poca capacidad de desarrollarlas.
Quizás mientras atravesamos el arduo camino de la vida podríamos comenzar en el hecho de soñar y creer, esto nos haría un poco mas fuertes, nos ayudaría a creer en el contenido exacto de lo real y lo irreal. La mezcla correcta no es como una receta de cocina, la mezcla correcta está en nosotros, en lo que necesitamos, en lo que realmente nos hace mejores seres, esos que dejan la huella exacta de lo que se busca.
Los pensamientos nos llevan a la verdad, a la razón, al puro contenido del ser, en nosotros están las razones que podemos encontrar para cambiar la pura realidad de la vida.
Entonces si nosotros tenemos el manejo de cada parte de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, de nuestras acciones, deberíamos empezar a encontrar claves, esas que tienen las llaves de cada misterio que nos rodea...