Hasta que punto podemos llegar a querer, hasta huir o sanarnos...
Todos tenemos heridas, quizás ocultas, otros que resaltan en las marcas del cuerpo o simplemente que en la falta de sonrisa se encuentran...
Nuestra manera de ver el mundo depende de nuestras vivencias, aquellas que positivas o negativas dejan huellas, nos enseñan y ayudan a saber que es lo que debemos o no hacer, aunque a veces es mas importante el simple hecho de poder alertar a un par, dar un abrazo porque sabes como se siente o una palabra de aliento.
Si miramos nuestra vida es bueno preguntarse... ¿en que lugar fuimos felices? ¿Con qué personas? ¿Luchamos por volver a vivirlo? O decimos dejarlo como un buen recuerdo.
Hace ya un tiempo... en la literatura de John Green encontré una frase la cual se aplica a nuestra forma extraña de vivir "La razón por la que el mundo está en caos es que las cosas son amadas y las personas usadas"... En esta extraña paradoja nos encontramos día a día... Usamos a las personas por conveniencia, elegimos pasar horas frente a una pantalla en vez de disfrutar de una buena compañía, usamos a las personas por el simple miedo a la soledad. Olvidamos la importancia de salir a despejarse y reírse, en un lugar donde no exista el tiempo y el espacio.
Cuan dichosos son aquellos que tienen con quien reír y cuan dichosos son aquellos que lo convierten en búsqueda y lucha constante...
Somos humanos, tenemos instinto animal y por eso atacamos... Pero ¿sabemos querer o imitamos conductas ajenas?. Querer va desde lo profundo de cada uno, se puede demostrar de múltiples maneras. Pero nunca el querer se puede convertir en odio, porque hay pasados que unen, y por mucho que los sentimientos cambien, el pasado no se olvida y esa es una de las razones por las que luchar... Que el pasado no se convierta en piedra para QUERER.