Pasas piedra por piedra creyendo que en algún momento las cosas van a cambiar pero, con el paso del tiempo la exclusión se convierte en un agravio constante, allí comienzan las dudas ¿Que les hice?, ¿Por que yo?, comienza el aislamiento, las lagrimas que corren cada noche, el miedo que crece día a día. Dejas fluir para simplemente no lastimar a nadie que este cerca de tu entorno, se empieza a creer en el ''sola es mejor'', la rutina avanza hasta que un día de palabras e insultos aparecen los golpes, los días que pasaron solamente te dicen ''no podes mostrarte débil delante de ellos'' soportas el llanto hasta que su vista no te persigue pero el daño ya esta echo, convirtiéndose lentamente en sombra...
Algunos hablan que esas ocho tediosas letras formuladas en una palabra ''bullying'', desaparecen con el tiempo, se olvidan. Déjenme decirles que son un flagelo, aparece mediante miedos, es la sombra del pasado que aparece todo el tiempo, sin dejar descanso, descubrís que el miedo es mas fuerte que vos, que todos los días es una lucha constante, el cansancio gana y a veces solo a veces se encuentra luz en la penumbra.
Desde pequeños nos enseñan que en grupo todo es mejor, así comenzamos a creer que en grupo tenemos la fuerza para destruir lo que sea que se encuentre por delante de nuestra vista, sin importar sus preocupaciones, limitaciones y vivencias, nos aislamos del derecho de conocer al otro, de aprender de el. Aislar por el simple echo de que es mas importante la potencia que se siente al moverse de a grupo que de pensar ''¿Si no soy igual a el resto por que tengo que estar ahi?'' entonces todo se dispersa, comienzan las burlas, los comentarios aparte, empiezan los tormentos hacia el otro y sobre todo mirar al otro como diversión.
En la naturaleza del ser humano esta el instinto salvaje, eso que nos pertenece como parte de la raza animal. Algunas veces el instinto le gana a la razón en otras la destrucción corrompe muros, a veces no comprendemos los limites, creemos que no hay mayor potencia que la sabiduría humana, olvidamos que el de al lado sufre y vive, cambia, progresa y sigue porque así lo pide la civilización.
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