Dejar ir, olvidar, cambiar, entender, re encontrarnos, liberar, desatar, arrancar, despegar, cuantos sinónimos para una misma acción; poder soltar.
Poder decir gracias por lo vivido, entender que todo tiene un principio y un final, que llega un momento donde seguir escribiendo historias que solo lastiman no tiene lugar, solo lastiman, hieren, duelen.
Soltar es intentar vivir sin cargas ni apegos, liberar la presión que ejercen situaciones que solo necesitan ser extraídas para dejar de ser complicaciones. Encontrar el final para la larga lucha que vivimos en un continuo supremo de eliminar y escapar de los miedos.
Nos ahorra tiempo, nos genera alivio, pero por sobre todo, nos cambia y libera.
A veces el miedo a soltar se genera por el hecho de encontrarnos solos a pesar que mayor sea el dolor generado por lo que no queremos expulsar, el miedo a perder el control sobre nosotros mismos, a no reconocernos después de los cambios, debemos aprender que soltar no es perder sino crecer como personas, aclararnos a nosotros mismos sobre lo que somos.
Soltar para vivir, poder crecer, liberarse, encontrarse, cambiar, extender los brazos al universo y olvidar miedos.
Nadie dijo que sea fácil, es un camino de piedras lleno de recuerdos, de pérdida del conocimiento de nosotros mismos, allanar nuestras almas, cosechar y confiar en que cada sentimiento, persona o situación que se logra soltar es porque no se puede seguir con el recuerdo...
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